Theodore von La Hache
Theodore Felix von La Hache portret Theodore Felix von La Hache
martes 12 diciembre 2017              Visitas: 133
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Theodore von la Hache



En New Orleans

  1. Esbozo de su vida entre 1842 y 1869
  2. Von La Hache: el dirigente y organizador
  3. Von La Hache: el pianista
  4. Von La Hache: el organista y maestro de coro
  5. Von La Hache: el compositor de canciones
  6. Von La Hache: el compositor de música sacra



















Esbozo de su vida entre 1842 y 1869


Como sabemos ahora, Von La Hache llegó a New Orleans como inmigrante en 1842. Como podemos asumir ahora, Von La Hache llega en 1842 como inmigrante a Nueva Orleáns. Los primeros 4 años trata de encontrar trabajo, posiblemente como organista, pero seguramente aprovecha el tiempo para establecerse como pedagogo de música. Sabemos esto porque en 1854 un redactor del periódico The Daily Picayune refiere al hecho que "… ya se conoce a Von La Hache desde 8 años como un profesor muy exitoso…" El 19 de febrero de 1846 se casa con María Emily Johnston en la catedral de San Patricio en Nueva Orleáns. La pareja tiene 2 hijos, Theodore y Emile. En 1866 empieza una empresa para importar pianos con George W. Doll, su socio. Es una grande noticia para Nueva Orleáns cuando en julio de 1866 Von La Hache anuncia viajar a Nueva York para buscar personalmente pianos allí que se vendrán más tarde en su negocio. Se dedican 3 artículos a su viaje en el New Orleans Times. La "Piano Wareroom" resulta exitoso. En noviembre de 1866 el negocio tiene que mudarse a la calle de Baronne Street 17, muy cerca de la Canal Street, para que pueda ampliarse. Entonces el hijo menor de Von La Hache, Emile, entra a trabajar también en la empresa. Las actividades comerciales se amplían aun más: Von La Hache empieza a editar él mismo partituras. A principios de 1867 edita Morning Service, una recolección de canciones litúrgicas compuestas por él mismo para las misas de cada mañana. Sorprendentemente el primero de abril de 1867 su socio se sale de la empresa. Ahora Von La Hache tiene que llevar sus libros de contabilidad él mismo, lo que le cuesta mucho.

Entretanto ha cogido un envenenamiento de plomo. Más precisamente es víctima de una gravísima forma crónica de saturnismo, que destruirá su salud y que, por los síntomas de parálisis, irá imposibilitándole el trabajar con sus manos. Sin embargo, el día del 27 de mayo de 1868 debe ser uno de los colmos de su vida. Von La Hache dirige los coros eclesiásticos unidos de nueva Orleáns con grande orquesta interpretando la duodécima misa de Wolfgang Amadeus Mozart. El 28 de mayo el New Orleans Times escribe: "¡La interpretación fue un triunfo!" En octubre de 1868 la empresa se muda otra vez, de la Baronne Street 17 a la Baronne Street 20. Pero después no se oye mucho sobre el músico famoso. Ya dirige el concierto del sábado 13 de marzo de 1869 en beneficio de la iglesia de Vicente a Paúl, pero este será el final de una serie larga de conciertos de beneficio. Ya poco después, el 7 de mayo de 1869, Von La Hache mismo es el objeto de un concierto de beneficio, y ya está muy mal. La mañana siguiente el New Orleans Times escribe sobre Von La Hache: "… uno de nuestros músicos más dotados y valiosos, que sufre en pobreza y malestar…" Durante el verano de 1869 su salud se empeora constantemente. Se nota que en la presentación de los conciertos de otoño ya no se menciona su nombre. El sábado 21 de noviembre de 1869 muere a las 6 de la mañana. Su hijo, Theodore Junior, declara el fallecimiento e indica como causa de la muerte: "carencia de corazón enfermiza".

Se publican panegíricos largos en el Tägliche Deutsche Zeitung, New Orleans Times y el Daily Picayune. Se escribe:

"La muerte de Theodore Von La Hache nos ha robado de un hombre que como ciudadano, marido y padre fue un ejemplo sumamente admirable para todos que entraron en contacto con él. Sin embargo, el público general conocía a Von La Hache como un músico sumamente dotado, que era eminente en todo campo - sea como compositor, dirigente o profesor. Fue un compositor muy fecundo, no solo de obras efímeras, que a pesar de todo siguen predilectas entre el tocador de piano y el cantante de bar, sino también de obras duraderas que están predestinadas a permanecer en nuestra memoria, mientras que se adore a Dios en templos terrestres. Utilizó sus últimos años, cuando parcialmente ya no era capaz de practicar su profesión de una manera activa, para arreglar las fuentes clásicas de la música alrededor del año eclesiástico romano, incluyendo la música que se necesita para cada uno de los días festivos especiales según el calendario de la Iglesia Católica Romana, un labor gigantesco que le llevó la valoración alentadora de los Prelados de su Iglesia. Von La Hache sufrió durante muchos años de paralizaciones, de las cuales unas eran incurables y que le impedían de tocar cualquier instrumento, aunque con la ayuda de su hijo mayor permaneció como organista de la iglesia de la Santa Teresa y como dirigente fáctico de su música hasta que por fin, después un calvario de largos sufrimientos y unos meses postrados en la cama, pudiera reposarse. En los 27 años que vivió aquí, hizo criarse una grande familia entre nosotros y le expresamos a ella nuestras sinceras condolencias por su dolor."

Después de la muerte de Von La Hache los editores siguen editando sus obras, sea o no en forma de adaptaciones. La mayoría de las obras publicadas se encuentra ahora en bibliotecas en Nueva York, Boston, Nueva Orleáns y Baton Rouge. Además de estas obras conocidas y ya publicadas, se han guardado unas obras pequeñas de música religiosa inéditas. Estas se guardan en la herencia de Henri Fourrier en el archivo de la biblioteca de la Universidad Estatal de Luisiana en Baton Rouge. En esta colección hay copias en manuscrito de 4 himnos cortos, 1 bendición y 2 odas.












Von La Hache: el dirigente y organizador


No es como organista o profesor de música sino como compositor, dirigente y, sobre todo, como organizador de eventos de música, que Von La Hache tiene su mayor influencia en el público de Nueva Orleáns. Así Von La Hache llega a ser muy conocido en el mundo de la música de su época, hasta en lugares muy lejos de la Crescent City (‘Ciudad del Cuarto Creciente’) y incluso antes de 1850, cuando ya suele publicar en revistas mensuales y periódicos, especialmente en las revistas que salen en Nueva York como Saroni's Musical Times, The Musical World and Times y The Message Bird. También los conocedores locales de música van conociéndole, porque hace distribuir sus obras de él entre un gran número de comercios en el sur, aunque hace editar las obras en el noreste de los Estados Unidos (Nueva York, Boston).

Gracias a su fama puede fundar, junto con Gregorio Curto, la New Orleans Philharmonic Society, la Sociedad Filarmónica de Nueva Orleáns.

El periódico The Daily Picayune escribe:

Estamos alegres de que un grupo de músicos en nuestra ciudad tenga intención de fundar una Sociedad Filarmónica a base amplio y permanente. En Nueva Orleáns hay bastante calidad para tal Sociedad y ya nos hemos extrañado muchas veces de que siguiéramos sin algo así. Los dos conciertos muy exitosos que acaban de interpretarse bajo la dirección de los señores Curto y Von La Hache, han demostrado claramente que hay suficiente talento musical de buena calidad aquí y que nuestros ciudadanos saben valorar justamente las actuaciones ofrecidas. Los dos caballeros, que acabamos de mencionar, estarán al frente de la sociedad. Su talento profesional y su experiencia en este campo son una garantía de que se divulgarán los objetivos de la sociedad. La elección de participantes en la sociedad se celebrará en la tienda del señor Hewitt, en la calle de Camp Street 39, donde se espera a todos los caballeros que quieran afiliarse…”

La fundación de la sociedad filarmónica le lleva a Von La Hache un reconocimiento amplio entre el gran público por sus méritos en el mundo de las bellas artes. Por un lado ha realizado una grande red organizadora en la ciudad de música y por otro lado se ha meritado la reputación de ser gran bienhechor, dando conciertos caritativos. Para incitar a los bienhechores que den generosamente, Von La Hache procura siempre que haya al menos una canción muy emocionante en el programa del concierto, que deba despertar la compasión por la gente infeliz como viudas y huérfanos. Un ejemplo bien conocido en este campo es la canción The Orphan’s Appeal and Relief (‘La súplica y el relevo del huérfano’) de la Grand Dedication Cantata de 1852, una cantata escrita especialmente para el acto inaugural de la sala Old Fellows Hall en el 22 de noviembre de 1852.

La popularidad de Von La Hache resulta claramente en una carta del 13 de marzo de 1853, escrita por un periodista de la revista Musical World and Musical Tunes de Nueva York a su redacción:

“… Von La Hache me parece un hombre formidable y un músico de pura cepa, lleno de entusiasmo por su arte. Tiene gran talento para composiciones y arreglos y tiene una predilección muy fina. Es extremamente trabajador, sin engreimiento y sin presunción, no exige mucho y está totalmente dedicado a la música. Està muy querido aquí, tiene muchos alumnos y aún más amigos…”

Pero esto no significa que Von La Hache siempre esté de acuerdo con su alrededor cultural. En una carta del mes de agosto de 1853, que escribe Von La Hache a la redacción de la revista del Musical World, se lee que según su parecer

“… En los pasados meses de verano Nueva Orleáns solo se hizo notar por su lasitud y aburrimiento…”

No sabe mencionar nada que pudiera ser de algún interés musical. Pero sí escribe extensamente sobre las consecuencias terribles de la fiebre amarilla y la devastación que causa la epidemia en su ciudad. Ya que también en Nueva York se han dado conciertos caritativos para apoyar a las víctimas en Nuevo Orleáns, Von La Hache termina su carta concluyendo con las palabras siguientes:

“… Ustedes pueden enorgullecerse bastantemente de su ciudad, que ha contribuido tanto a nuestras instituciones caritativas, que se esfuerzan a asistir a los pobres que sufran. Se les puedo asegurar que lo necesitábamos. Sigo siendo su amigo y corresponsal. Theodore V. La Hache…”

La soberbia Sociedad Filarmónica de Nueva Orleáns se hunde porque la fiebre amarilla y la guerra civil tienen también sus efectos devastadores en las filas del coro masculino.

Pero tan pronto como se da la primera oportunidad, Von La Hache funda una nueva asociación de música. El primer de enero de 1866 sale a luz la Harmonic Association of New Orleans, la Asociación Harmónica de Nueva Orleáns. Von La Hache es nombrado como director de música, y su hijo Theodore será el secretario adjunto. Pero es el editor de músico Henry Blackmar, quien es nombrado como secretario ejecutivo. Ya no es coincidencia que la oficina de la Asociación Harmónica está ubicada en la planta superior del edificio de la calle de Canal Street 167, donde está domiciliado el editorial de Blackmar, la Blackmar Publishing Company. Y, para completar el círculo de música, se celebran los ensayos en la tienda de música Grunewald en la Canal Street 129.

A pesar de su saturnismo Von La Hache sigue muy activo como organizador y promotor de la Asociación Harmónica. Se cuida del soirée del 8 de febrero de 1866 y participa él mismo en los soirée de los 12 de abril y 19 de julio del mismo año. Después del verano de 1866 Von La Hache se concentra más en los negocios. Va a importar y vender pianos.

El New Orleans Crescent escribe:

“… el gran surtido de los mejores pianos que se fabrican en el continente Americano y que acaba de recibir el profesor Von La Hache y que se venden en su establecimiento…”

Más tarde Von La Hache va a editar partituras de música, junto con Theodore, tal vez para adquirir más ingresos, pero su enfermedad sigue agravándose más y más, y finalmente muere en condiciones de miseria y pobreza.












Von La Hache: el pianista



Hay muchos alumnos, sobre todo mujeres, que vienen a estudiar piano con Von La Hache. Por eso no es nada extraño que le dedique una composición a una de sus mejores alumnas. (Véase la ilustración abajo de la Improvisation For Piano, una improvisación para piano sobre el tema de My Southern Sunny Home, opus 613, dedicada a Miss Lizzie Henderson, alumna de Von La Hache, y editada por Blackmar.) La canción de My Southern Sunny Home es como texto escrito y como pieza de música enteramente una composición de William Shakespeare Hays. Aparece por primera vez en 1864 en la editorial de Blackmar. Debe ser una canción muy popular, puesto que para Von La Hache es motivo para componer una improvisación sobre la misma. La canción cuenta la historia de un hijo que vuelve a casa, ve a su madre después de una ausencia larga y nota a su decepción que en el tiempo transcurrido “todo” ha cambiado. El coro canta el estribillo siguiente:

My home! My sunny home! My home! My sunny home! My Southern sunny, sunny home! Dear mother, I’ve come home to die, in my Southern sunny, sunny home.
(Mi casa! Mi casa soleada! Mi casa! Mi casa soleada! Mi casa sureña soleada, soleada! Querida madre, he vuelto a casa para morir, en mi casa sureña soleada, soleada!)

Varios editores recogen las composiciones para piano de Von La Hache en los años después de 1850, editándolas en compilaciones. Así publica Firth, Pound & Co. el Musical Album for 1855, Oliver Ditson de Boston el Album for 1857 y Von La Hache mismo en 1858 la Grande Étude de Salon pour piano.












Von La Hache: el organista y maestro de coro


En 1850 llega a ser el primer organista de la iglesia de Santa Teresa de Ávila, situada en la esquina de la calle de Camp Street y la calle de Erato Street en Nueva Orleans.
st theresa kerk Esta iglesia es una iglesia en estilo gótico nuevo, construida en los años de 1848 y 1849, según un diseño del arquitecto T.E. Giraud. El terreno de construcción formaba parte de la plantación de Saulet y ha sido regalado a la junta parroquial por la señora Teresa Saulet. Von La Hache no es sólo organista de la iglesia de Santa Teresa, también es director musical de la iglesia de San Patricio, hasta que Gregorio Curto asume esta función de él en 1855.
(Agradecimiento a Jerry Ripberger de L.A. Images)















Von La Hache: el compositor de canciones


Sorprendentemente hasta 1850 casi todas las composiciones de Von La Hache son bailes musicales, marchas o arreglos para el piano. Aunque en estos días el estereotipo del cantador maquillado como negro (black minstrel) goza de una inmensa popularidad y debe ser de interés para compositores, parece que Von La Hache no le hace mucho caso. Se juegan solamente unas pocas de sus canciones en los llamados conciertos etiópicos, que se dan en los años alrededor de 1850. No, le gusta más escribir marchas, polcas y valses para amenizar fiestas privadas y para honrar a personalidades extraordinarias. Así escribe marchas en honor a héroes militares de la guerra contra México, como Samuel Ringgold, Zachary Taylor, William Jenkings Worth y Winfield Scott y también en honor a los bomberos de Nueva Orleáns.
Von La Hache le dedica, por grande admiración, una polca al pionero James Robb, quien hizo construir la línea férrea entre Nueva Orleáns y Memphis. Además bautiza sus valses como las figuras importantes del mundo musical de su época, como Jenny Lind y el pianista austriaco Leopold von Meyer. Von La Hache compone también, con ocasión del primer centenario del nacimiento del famoso poeta alemán Schiller, la Schiller Festival Cantata, Grand Chorus for Male Voices, una cantata para gran coro de voces masculinos. Igualmente como tantos otros compositores contemporáneos Von La Hache no esquiva de ningún modo el patetismo musical. Su canción Alone, opus 31, es un ejemplo interesante de su patetismo musical, narrando en 4 estrofas de la situación apurado de un hombre desesperado después de que muriera su mujer, dejándole atrás con el cuidado de sus niños.

La primera compilación de obras de Von La Hache se edita en la editorial, con imprenta y tienda de música anejas, Tylor en Nueva Orleáns. Mientras que en 1850 no llega a sobrepasar el número de 50 obras publicadas, en el mes de abril de 1861, al estallar la guerra civil americana, Von La Hache ya ha adelantado el número de opus 500. Es tan sólo desde ese momento que Von La Hache se precipita verdaderamente en la moda de componer canciones bélicas. Así escribe obras como Freedoms Tear Reverie, Grand Parade March of the 5th Company, Washington Artillery (1861) y The Volunteers Farewell, or Farewell My Dearest Katie (1862). Es por eso que Von La Hache es considerado como uno de los más grandes compositores de canciones confederadas (Confederate songs) de la guerra civil americana.
Su canción más popular es sin duda The Conquered Banner (La Bandera Conquista), una canción de emociones y sentimientos fortísimos, inspirada por el poema del mismo nombre de Abram J. Ryan y editada como opus 643 en la editorial de Blackmar en Nueva Orleáns, calificada como Gran Solo para Mezzo Soprano o Barítono con Acompañamiento de Piano. En la literatura americana se menciona a esta poema también como El Réquiem de la Causa Perdida. Abram J. Ryan es un cura católico que participó en la guerra civil como combatiente en las filas de los estados sureños. Escribió The Conquered Banner después de que el héroe sureño general Lee hubo que rendirse con sus tropas a los Estados Unidos (norteños).















Von La Hache: compositor de música sacra


Tan sólo en 1850 Von La Hache comienza también a componer música sacra, misas y otros tipos de música eclesiástica. Es esta música en particular que hace de Von La Hache uno de los compositores más conocidos de Nueva Orleáns. En 1851 acaba su primera grande obra religiosa: “La Misa de la Grande Conmemoración”, dedicando esta obra a la Sociedad de Händel y Haydn en Boston. En su edición del 21 de junio de 1851 el “The Daily Crescent” le da buena prensa, ovacionando a Von La Hache:

“… Saludamos con alegría y orgullo cada nueva expresión artística en nuestra ciudad, y es por eso que estamos tan felices de que conociéramos una nueva obra musical del señor T. Von La Hache, digna de las más cálidas alabanzas. Este compositor ya está conocido al público por varias publicaciones como Polcas, Variaciones y Fantasías. Además, es una de las figuras más populares que contribuyen al nivel prominente e influyente de la música de nuestro país. Ahora ha editado una Misa de Grande Conmemoración para 4 voces, dedicada a la Sociedad de Händel y Haydn de Boston. Poniendo su obra bajo patrocinio de una asociación de tal denominación, el autor ya indica en la portada cuál es su predilección musical, dónde se sitúan sus preferencias y en cuál ambiente y a base de cuáles principios musicales compuso esta Misa. Se ha quedado fiel a la ‘Escuela alemana’, siguiéndola estrictamente, quitando todos los falsos embellecimientos, no perteneciendo estos a ese estilo sublime de componer. Tal vez que sea exactamente por esa razón que le corresponde al señor Von La Hache el mayor honor: ha llevado a cabo una composición espléndida sin perder de vista el marco. Es realmente música sacra, del principio al fin, sin ninguna mezcla añadida. Para poder componer así, se requiere una predisposición natural, talento y estudios. No podemos hacer otra cosa que desearle al compositor todo éxito. Ahora, ya habiendo tratado de extender sus alas sobre la música eclesiástica, se debería elevar un poquito más, regalándonos como pieza siguiente un oratorio. Quisiéramos también oír su misa más nueva interpretada por un coro bien formado en esta ciudad, ya que no dudamos de ninguna manera que esto es el deseo de gran número de gente, que todavía no ha podido escuchar la misa, solamente habiendo podido admirarla desde la partitura…”

Sin embargo, durante unos años sigue reinando la silencia en el campo de obras religiosas, hasta el año 1855, cuando repentinamente parece que Von La Hache va dedicándose casi exclusivamente a la compostura de misas. Entonces, al menos 6 misas son editadas por Philipp P. Werlein. En 1855 Von La Hache emite también un conjunto de 3 misas, una especie de trilogía pues, dedicadas respectivamente a San Pedro, San Antonio y Santa Teresa. La Misa de San Pedro es la única de las tres que se ha conservado en su forma de publicación original. Marcada como opus 141, es una pieza para 3 partidos, destinada al Ordinario de la misa, incluyendo acompañamiento de órgano y diferentes pasajes para solistas vocales.

Después salen aún la Misa de la Unión (publicado en noviembre de 1858) y por fin su última Misa: la “Misa por la Paz” del año 1864. Solo después de que se muera Von La Hache, aparecen otras misas, incluso hasta mucho años después del año 1880, cuando la editorial de B. Schott’s Sohne publica no menos de 9 misas, de las cuales entonces 2 todavía no han sido publicadas antes. Pero, de todos modos: ¡es casi seguro que todas estas composiciones se escribieron alrededor del año 1855!

La Misa por la Paz, la Missa Pro Pace, es una reacción de Von La Hache a los horrores de la guerra civil americana en 1863, cuando prácticamente toda la Luisiana se había convertido en un escenario de muerte y destrucción. Aunque hasta en 1864 los soldados confederados aún siguen combatiendo con una tenacidad sorprendente, es en ese año que se hace patente que la lucha por una independiente Nación de Estados Sureños es inútil. La Misa por la Paz es hoy día la única obra religiosa todavía conocida que haya sido compuesta por un americano en tiempo de la guerra civil americana. Es editada en 1867 por Henry Tolman & Company de Boston como opus 644 de Von La Hache. La obra tiene una reimpresión en 1869 con S.T. Gordon de Nueva York, y más tarde es reeditada por Hamilton Gordon, también de Nueva York, en 1895.

A lo mejor es bueno darse cuenta del hecho de que esta misa consta de 10 partes, siendo así la obra más larga jamás realizada por Von La Hache. La primera interpretación de esta misa se efectúa el domingo de Ramos al día del 9 de abril de 1865 a las 10 de la mañana en la Iglesia de la Santa Teresa en la calle de Campstreet. Por su duración hay que reanudarla a las 7 de la noche del martes del 11 de abril. El resultado de la colecta cuando la misa está destinado para el orfanato de niñas en la calle de Campstreet.

Después de que se muera Von La Hache en 1869, solo B. Schott’s Sohne sigue editando la música sacra de Von La Hache en su versión original. Los arreglos de sus misas siguen sin tardar. Llegan a ser famosos los arreglos de B. Hamma. Así la editorial de Fisher & Bothers publica en 1891 el arreglo de Hamma de la “Misa en Honor de Santa Teresa”, clasificando este arreglo como opus 421. Todavía en el mismo año de 1891 siguen los arreglos de Hamma de la “Misa en Honor del Benedicto Sacramento” y la “Misa en Honor de San Luis”. Más tarde siguen en Fisher los arreglos de la “Misa Unísono en G” (en 1896), de la “Misa del Cuerpo de Cristo” (en 1897) y de la “Misa Unísono en F” (en 1903). Finalmente aparece en 1925 en la editorial de James A. Reilly el arreglo de la “Misa en F”.

Véase también “Overzicht Kerkmuziek” (“Sinopsis de la Música Eclesiástica”)











 
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